Cómo reducir el impacto ambiental a través de la recuperación de los recursos de aguas residuales industriales
La emergencia climática está acelerando la necesidad y, a la vez, el surgimiento de proyectos de economía circular. Dicha estrategia que pretende llegar a establecer un modelo en el que se reduzcan al máximo tanto la entrada de materiales vírgenes como la producción de desechos, puede aplicarse en varios ámbitos e industrias y, el del tratamiento de aguas no queda exento. 

En este mismo blog recogíamos el proyecto de investigación e innovación MADFORWATER, que pretende convertir las aguas residuales en la principal fuente de agua para el regadío de cultivos en regiones áridas. Dicha iniciativa esta financiada por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea, a través del cual reciben fondos otras propuestas parecidas, como el proyecto ZERO BRINE.
 

Aguas residuales industriales como fuente de recursos 

Coordinado por la Universidad Técnica de Delf (Países Bajos), el proyecto ZERO BRINE aspira a “cerrar el círculo” y mejorar el impacto medioambiental de la producción industrial. Su objetivo es demostrar que los minerales como el magnesio y el agua limpia se pueden recuperar a partir de los procesos industriales para, posteriormente, ser reutilizados en otras industrias. 

En realidad, ZERO BRINE engloba cuatro proyectos pilotos en los distintos países socios. Cada uno de ellos, se enfoca en una industria en concreto y en cómo se pueden recuperar los elementos de sus aguas residuales. Por ejemplo, en los Países Bajos, “sede” del proyecto, se trabaja en una planta de tratamiento de agua que utiliza nanofiltración, cristalización e intercambio iónico.

En Polonia, se encuentra una mina de carbón en utilizando ósmosis inversa y electrodiálisis. El objetivo en ésta es “disminuir en un 50 %  el consumo de energía en comparación con el consumo de energía de un sistema de compresión de vapor con ósmosis inversa”, que es la práctica más extendida actualmente. Otro de los proyectos se está desarrollando en una planta textil en Turquía, donde SERO BRINE ayuda a la recuperación de “las soluciones salinas concentradas para la reutilización en los procesos textiles de los baños de tintura”. Se aplican tecnologías de intercambio iónico y oxidación.
 

Una planta piloto en España

El cuarto caso se lleva a cabo en una planta de sílice en España que utiliza tecnologías de evaporación de alimentación directa. Lo que hace ZERO BRINE es aplicar un esquema de economía circular para recuperar el agua, el sulfato sódico, el calor residual y los álcalis. 

Según se puede leer en la propia página web del proyecto, la tecnología aplicada en esta planta permitiría recuperar 20.000 toneladas por año de sulfato de sodio y el 80% de las aguas residuales generadas (1.000.000 m3 por año). La concentración de aguas residuales salinas utilizando membranas regeneradas antes del proceso de cristalización permite la reducción de los costos de tratamiento hasta un 70% en comparación con la evaporación directa de las aguas residuales. 

Según apuntan en el documento compartido por ZERO BRINE, el plan comercial preliminar elaborado para el desarrollo del proyecto calcula ahorros en el costo del suministro de agua y el tratamiento de aguas residuales de más de 450.000 de euros por año. Además, también apunta a una posible facturación de 1’8 millones de euros por año a partir del sulfato de sodio recuperado.

Con décadas de experiencia en el sector, DAGA cuenta con un catálogo de productos que reflejan los valores de un grupo industrial comprometido con el medioambiente y, en particular, con el ciclo del agua.
Proyectos como el de ZERO BRINE pueden ayudar a dar un gran paso en la mejora de la gestión hídrica y los esfuerzos de mitigación del cambio climático.
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