El tratamiento de las aguas mejora en ciudades europeas
Si bien, recientemente, explicábamos en este blog cómo Unión Europea (UE) había instado a varios países a mejorar su tratamiento de aguas residuales urbanas, las noticias en este sentido han cambiado un poco de tendencia. 

A medianos de año, la Comisión Europea daba el toque de atención a países como Bélgica, España, Francia, Polonia o Suecia, entre otros. A pesar de ello, el pasado mes de septiembre, la misma Comisión comunicó que la recogida y el tratamiento de las aguas residuales urbanas en la UE han mejorado. No se trata de una contradicción, sino de los datos de un informe global sobre el tratamiento de este tipo de aguas residuales por parte de los Estados miembros de la Unión. 

Ejecución de la Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas

Ese dato positivo puede leerse en las conclusiones de Décimo informe sobre el estado de ejecución de la Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas (Directiva TARU), publicado a inicios de septiembre. En ellas, la Comisión concluye que “la recogida y el tratamiento de las aguas residuales urbanas en la UE han mejorado”, algo fundamental para la consecución de los objetivos de la Directiva marco del agua que analiza dicho informe. 

Sin embargo, existe aún margen de mejora, sobre todo, teniendo en cuenta de que los logros conseguidos no son equivalentes entre todos los Estados miembros y las buenas cifras de unos “maquillan” las deficiencias de otros. Cierto es que el informe muestra que los índices de cumplimiento de la normativa de la UE sobre recogida y tratamiento de las aguas residuales han aumentado en comparación con el período de referencia anterior y son elevados. La tendencia se mantiene positiva pero aún sin llegar al pleno cumplimiento de la Directiva. 

La propia Comisión admite que la financiación y la planificación “siguen siendo los retos principales a los que se enfrenta el sector de los servicios hídricos”. En este sentido, apunta que la inversión actual en muchos países “ha resultado ser demasiado baja para lograr y mantener el cumplimiento a largo plazo”. 

Datos para tomar los próximos pasos

En la última década, la recogida y el tratamiento de las aguas residuales urbanas han mejorado en la Unión Europea, como se afana a remarcar el informe desde el inicio. Señala índices de cumplimiento del 95 % para la recogida, del 88% para el tratamiento secundario (biológico) y del 86 % para un tratamiento más riguroso (eliminación del fósforo y el nitrógeno). 

Unas buenas cifras que quedan empequeñecidas por otros datos, como los que indican que aún hay un 1 % de las aguas residuales urbanas que no se recogen y que más del 6 % de ellas no recibe un tratamiento lo suficientemente adecuado para cumplir las normas de tratamiento secundario. Unas deficiencias que son consecuencia, principalmente, del bajo nivel de inversiones en muchos Estados miembros, que imposibilita el cumplimiento de la Directiva y/o poder hacerlo a largo plazo. La realidad es que varias poblaciones de la UE aún tienen crear o mejorar sus infraestructuras de recogida de aguas residuales, así como construir plantas de tratamiento modernas.

En definitiva, con este último informe, la Comisión busca evaluar el estado de la ejecución de la Directiva y su impacto. El objetivo final es poder localizar aquellos puntos o áreas que requieran una mejoría y poder avanzar, así, hacia el total cumplimiento. Por ejemplo, se está quiere descubrir maneras de tratar los contaminantes que suscitan inquietud en la actualidad, como los microplásticos. También se estudia si un seguimiento periódico de las aguas residuales puede facilitar la preparación de la Unión Europea de cara a la gestión de la pandemia de COVID-19 u otras que puedan surgir en un futuro.  

La Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas exige a los Estados miembros que garanticen que sus municipios, ciudades y asentamientos recojan y traten adecuadamente las aguas residuales. Y es que, las aguas residuales no tratadas pueden estar contaminadas por sustancias químicas nocivas, bacterias y virus, y suponer un riesgo para la salud humana. A la vez, contienen nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, que pueden de dañar las aguas dulces y el medio marino. 


En DAGA acumulamos décadas de experiencia en el desarrollo equipos para el tratamiento de aguas residuales (EDAR)

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